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Flores en tierra de guerra

Angélica Gómez

"flores en tierra de guerra" es mi mayor ofrenda para usted querido lector, una poderosa metáfora que contrasta la belleza y la fragilidad de la vida con la brutalidad y la destrucción de la guerra. Las flores, símbolos de esperanza, inocencia y renacimiento, representan la persistencia de la vida incluso en medio del conflicto.  Su presencia en un campo de batalla (la vida misma) sugiere varias interpretaciones, las cuales yo he sentido, escuchado o vivido. Por eso le agradezco a quienes me han permitido escuchar sus memorias para recrearlas a través de mis palabras.
Las flores que crecen en medio de la devastación simbolizan la capacidad del espíritu humano para resistir, para encontrar belleza y esperanza incluso en las circunstancias más difíciles.  Son un testimonio de la fuerza de la vida que se niega a ser extinguida; por ello le dedico estas páginas a quienes han resistido y encontrado la belleza más allá de las adversidades, como Doña Rosángela, Doña Doriela, mis tíos, primos y mi mamá. Le agradezco a Juan David Tabares Uribe por regar mi jardín literario y por animarme a escribir cuando no era capaz de ver la belleza del abismo en el que estaba.
Las flores pueden representar a los caídos, sus vidas cortadas prematuramente.  Su belleza efímera sirve como un recordatorio de la pérdida y la fragilidad de la existencia humana, pero también de la importancia de recordar y honrar a quienes han muerto, personas a las cuales quizás sin haber conocido, dedico esta publicación.
Las flores pueden ser un símbolo de esperanza para el futuro, una promesa de paz y reconstrucción después del conflicto.  Representan la posibilidad de que la vida florezca de nuevo, incluso en un terreno devastado por la guerra. La yuxtaposición de la belleza de las flores con la brutalidad de la guerra crea una poderosa ironía.  Este contraste resalta la paradoja de la vida y la muerte, la belleza y la destrucción, la esperanza y la desesperación, aspectos que me han hecho reflexionar sobre la naturaleza de la guerra, la resistencia humana y la persistencia de la vida en medio de la destrucción, haciendo que le dedique estas letras a quienes están por llegar, a quienes desde su quehacer siembran paz.
Finalmente, las flores suelen ser vistas como regalos u ofrendas, por ello, esta recopilación de cuentos es una ofrenda respetuosa a los que han perdido la vida en la guerra, un gesto de recuerdo y homenaje.  Representan un intento de honrar su memoria y reconocer su sacrificio, simbolizando un deseo de paz y reconciliación después del conflicto.  Estos cuentos son, sin ser egocéntrica, mi gesto de buena voluntad, un intento de tender puentes y sanar las heridas del pasado para sembrar la esperanza de un futuro donde la violencia y la destrucción sean reemplazadas por la paz y la armonía.  Las flores representan mi promesa de un nuevo comienzo, por eso también quiero agradecerle a la vida por haberme puesto en Yondó, un lugar en el que pude ser consiente de mi relación con la guerra y resignificar de algún modo el sentimiento de las historias que había vivido o escuchado de niña. 
Regalar flores puede ser una forma de reconocer la fragilidad de la vida humana, se dice que cada flor tiene un lenguaje especial, un mensaje que guarda o que busca ser escuchado, de allí que estos cuentos, con sus particularidades, representen una ofrenda de mí par

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